enero 20, 2010 § 1 comentario

Aprender a desaprender. Etimológicamente suena un tanto estúpida la expresión, dando para todo tipo de interpretaciones, comentarios e incluso una que otra burla, como me pasó una vez que mostré esta habilidad en el perfil profesional de mi CV a un grupo de amigos. No es para menos. Desaprender puede sonar algo así como “la capacidad de no aprender”, “negarse a aprender”, “ser incapaz de aprender”, etc.

A muchos de nosotros nos echarían del colegio, la universidad o del trabajo si decimos que sabemos desaprender. Probablemente no hubiéramos entrado ni siquiera al jardín si nuestros padres hubieran dicho que poseemos esta habilidad.

En el siguiente artículo trataré de exponer lo que para muchos especialistas alrededor del mundo representa una de las habilidades más importantes que tendremos que tener como seres humanos en la era del conocimiento y del aprendizaje.

En el mundo laboral y estudiantil del siglo XXI, así como en la nueva economía dominada por el capital humano, la innovación, la administración de la información y el conocimiento, se necesitan trabajadores que estén preparados para enfrentar cambios desde todos los frentes y tener una capacidad de adaptación a lo que pase en el entorno, que los obligará a ser profesionales flexibles, donde valdrá más cuán preparados estemos para cambiar y adaptarnos a los embates que nos ponga el entorno más que cuanto sabemos de algún tema en particular. La capacidad de poder “olvidar” las viejas fórmulas que nos sirvieron durante años, que ya no nos sirven y abrir la mente hacia imaginar nuevas maneras de solucionar problemas que encontremos en el camino. Es esa capacidad lo que la lleva y la llevará en las grandes compañías y los grandes liderazgos. Desaprender lo que ya no sirve para aprender lo que sí.

Si bien enunciamos al siglo XXI como el siglo en donde estas habilidades se pondrán a prueba, esto no tiene nada de nuevo. Fueron nuestros mismos profesores quiénes nos enseñaron que los mamíferos pudieron sobrevivir ante un mundo que cambió violentamente gracias a la capacidad de adaptación que tuvieron. Olvidar lo que comían y donde se refugiaban para experimentar otras maneras de mantenerse con vida y ver morir ante sus ojos a los dinosaurios, quiénes por carecer de esta habilidad adaptativa no pudieron sobreponerse ante una nueva realidad que los condenó para siempre.

Quizás lo más sano sea comenzar a acuñar esta habilidad a nuestra vida diaria y a nuestras prácticas en el colegio, la U o la oficina. El desaprender propone el desordenar todo lo que teníamos ordenado y olivarnos cómo lo hicimos la primera vez, sólo así podremos innovar realmente. Empezar a ser un poco más mamíferos y menos dinosaurios si queremos no terminar en un museo siendo parte de la historia.

En mi humilde opinión:

Rodrigo Muñoz, HWHP.

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